

En los últimos años me encuentro abocado a elaborar reflexiones en base a la investigación titulada: "Imágenes y discursos de la diferencia en las escuelas" (FLACSO / CONICET), especialmente con aquello que tiene que ver con los diferentes modos de sentir y pensar la diferencia en contextos escolares diversos. Lo que más me interesa es ahondar en una teoría de la proximidad y la distancia pedagógica, de la mirada, la palabra y la acción, como productores de disímiles saberes relacionales. Por otro lado, sigo investigando acerca de la situación educativa de la infancia y juventud en situación de discapacidad, como un desprendimiento de la participación que tuve en la elaboración del informe Mundial de la ONU en el 2006. Aquí se trata de intentar comprender cómo se relaciona el lenguaje jurídico con la pasión ética y sus posibles desdoblamientos en el campo de la política educativa. Lo que puso en movimiento el proyecto fue la pregunta y la distinción educativa establecida en trabajos anteriores, acerca de la idea del "estar preparados", "estar disponibles" y "sentirse responsables" en relación a la alteridad. Hubo aquí una secuencia de textos que intentaron dar cuenta de esas expresiones a través un conjunto de miradas antropológicas, culturales, lingüísticas y pedagógicas: Habitantes de Babel. Política y poética de la diferencia (organizado junto a Jorge Larrosa, 2001), ¿Y si el otro no estuviera ahí? Notas para una pedagogía improbable de la diferencia (2001) y La educación (que es) del otro. Argumentos y desierto de argumentos pedagógicos (2007). En esos textos fui merodeando por una cuestión a mi modo de ver crucial en cuanto al sistema educativo como tal: de qué hospitalidad somos capaces en las instituciones educativas, qué acogida brindamos, qué pasa en esa relación donde la diferencia pone en juego modos de convivencia paradojales.
La pregunta por la hospitalidad fue, al mismo tiempo, una buena oportunidad para pensar en aquellas "gestualidades", aquellos "gestos mínimos" que dan vitalidad y definen en buena medida las relaciones educativas. Me conmueven, en particular, los registros y los debates que circulan alrededor de esas miradas y esas palabras que posibilitan, que habilitan, que permiten, que se abren a la existencia de otros. Y ya no tanto la obsesión por esas miradas/palabras que prohiben, estorban, impiden, limitan, empequeñecen al otro. La idea de "gestualidad mínima" para pensar las relaciones educativas surge a partir de conversaciones con maestros de escuelas especiales, de escuelas de recuperación y comunes: Una maestra confesó su hartazgo por ser impelida, siempre, a realizar acciones heróicas, actos de desmesura. Y dijo: es imposible pensar en aquello de pasar "de enseñar a todos lo mismo a enseñar a cada uno cosas diferentes".
En línea con lo señalado, la investigación que vengo desarrollando ha abierto la posibilidad de producciones audiovisuales y textos. En el primer caso, y a modo de ensayo, la idea es capturar justamente esos intersticios de gestualidad y de palabras que sólo pueden expresarse entre imágenes y palabras. Me refiero a los audio-visulaes "S.O.S (Ser Otro Ser)" y "La escena está servida", donde trabajé con la dirección y edición de Nicolás Mikey. En el segundo caso, he venido trabajando con Magaldy Téllez, de la Universidad Central de Venezuela, acerca de los discursos modernos y los dispositivos actuales de la educación en relación a la diferencia, la alteridad y la diversidad, lo que se reflejó en el libro Conmover la educación. Ensayos para una pedagogía de la diferencia (2008).
En cuanto a los textos, en este caso en formato libro, intento debatir la cuestión de la argumentación pedagógica y la referencialidad a las figuras complejas de alteridad, teniendo como fondo, siempre, la idea de una probable-improbable "pedagogía de las diferencias". En torno de este tópico, aunque pluralizado "Pedagogías de las diferencias" es que desarrollamos la idea del Diploma Superior, con la colaboración de profesores de la Universidad de Barcelona (Núria Pérez de Lara, José Contreras), de la Universidad Complutense de Madrid (Fernando Bárcena), de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro (Walter Omar Kohan) y la colaboración del equipo de FLACSO compuesta por Laura Duschatzky e Iván Castiblanco Ramirez (Colectivo OctoActo, Colombia).
Próximamente se lanzará mi último trabajo: Lo dicho, lo escrito, lo ignorado. Ensayos mínimos entre filosofía, pedagogía y literatura (Buenos Aires, Miño y Dávila, 2011).
